"Christusimpuls 2006"
Individual - galería San Saverio - ERSU cultura - Palermo. (Catalogo con textos de Joan Lluís Montané - Luca Pantìna - Antonio Franco )
Luca Pantìna, la expresividad del discurso plástico, la iconografía y el laberinto de espejos espiritual
La obra pictórica de Luca Pantìna se adentra en los vericuetos de la esencialidad espiritual, hilvanando un discurso en el que los profetas de las diferentes religiones expresan su apoyo a la idea de unidad en diversidad. Es decir son espejos de un mismo Dios, poder espiritual, elemento central de síntesis energética celestial. Todo ello dispuesto en la pintura de Luca en un planteamiento geométrico, de compartimentación de la composición, en el aspecto de ir más allá de los límites establecidos. Una división geométrica que nos habla de la existencia de realidades diferentes, de tiempos distintos; pero, a la vez, es el mismo tiempo, porque existe la actitud coherente que encierra la disposición a potenciar la curvatura del paso de los segundos que permite constatar la existencia a la vez del pasado, presente y futuro. Por esta razón realiza de manera sencilla y natural un repaso a través de los espejos de cristal del tiempo, en el que simultáneamente vemos a Jesucristo, junto a Buda, Gandhi, Krishna, Mahoma, Moisés, Zoroastro, además de otros profetas menores y mayores. Es la dinámica de la espiritualidad, que presenta llena de signos icónicos, como si fueran producto de las mismas vibraciones que el mensaje de los anteriormente citados produce. Complejo, no descriptivo, buscador expresionista de la propia esencia de la espiritualidad, se fija en los discursos, en las personas, profetas, seres humanos dotados de luz, quienes llevan a cabo un ejemplo vital y sensible, dinámico y trascendente decidido, lleno de impulso, fuerte, evidente, pero, a la vez, dotado del misterio, de las puertas que abren los sellos que explican las alegorías, metáforas, símbolos y claves. No hay tensión, tampoco sensación temporal, así mismo, el concepto de espacio no se encuentra planteado, porque va más allá de las circunstancias, en el sentido de que el espacio no es importante, en tanto que necesidad de delimitar históricamente las diferentes fases de la dinámica de las esferas de la enseñanza de los diferentes profetas...Indagador del magma espiritual, sabe que todos somos uno, que todos son uno, que cada profeta y hombre de luz es producto de la necesidad de ser con uno mismo. Somos todos uno, de ahí que la delimitación geométrica, la línea vertical exprese que no hay cambio, que no existe el tiempo, que todo es un mismo discurso, parte del magma, a pesar de las teóricas diferencias. Por consiguiente los signos iconográficos que acompañan toda esta serie del artista italiano del Sur, actualmente afincado en Sevilla (España), son producto de la propia evidencia del continuo devenir. En este orden de cosas si efectuamos el repaso curvilíneo de la existencia, está claro que tendremos la necesidad de ser constantes y coherentes; mientras que si miramos sin mirar, meditando, observando, para, a continuación no ver nada, estar en el todo, en la nada, en la pléyade y luego en el silencio, seremos conscientes de lo que somos. Los grandes maestros, según nos expresa plásticamente el creador siciliano, nos orientan hacia los estadios de las energías primordiales. Son estadios consecuentes, dinámicos, pero, a la vez, sumidos en la propia formulación de la explicación sincera.Su obra es cálida, está formada por colores que recuerdan a la tierra y la austera naturaleza. En otras ocasiones son sensuales y más estridentes. Asimismo sus cromatismos desprenden la sensación de que está expresando con gran armonía la necesidad de la transformación de la humanidad. Son colores que indican respeto, austeridad, limpieza de alma, lucha, ayuno y meditación.Sus personajes despiden luz, están posicionados geográfica y cronológicamente en la tierra, pero sin estar mediatizados por el tiempo, -sólo si uno quiere-, aunque proceden de otro núcleo celestial alejado, enviados para implantar otras creencias a una humanidad que está cambiando con facilidad hacia una mayor energetización del espíritu. En el fondo su aportación es la respuesta de la propia humanidad en referencia a la dinámica del todo. El todo es la nada, en la nada el vacío, en la espiritualidad, mensajes de los profetas, pero, ante todo, nosotros, vosotros, ellos, todos, la humanidad entera en el yo interior. Hay muchos mundos pero están en ti.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
Impulso de Cristo 2006
Christusimpuls (Impulso de Cristo) es un término que acuñó Joseph Beuys, artista alemán, de los más polémicos del arte del siglo XX; Beuys quería definir una fuerza de calor y amor universal, presencia permanente y creciente que cada persona debe encontrar en su diálogo interior con Cristo, combatiendo el materialismo reinante en la sociedad mediante una vuelta a la espiritualidad. El pensamiento religioso beuysiano busca, por tanto, una forma de descubrimiento personal de lo espiritual. Las claves de este planteamiento podrían trascender cualquier religión, una especie de panespiritualismo, y Beuys se mantiene unido sólidamente al referente cristiano. Más que de Dios como concepto religioso general, habla de Cristo. Aunque se interesó por las filosofías orientales, y llegó a entrevistarse con el Dalai Lama, su modelo es occidental y cristiano. En su obra no hay alusiones explícitas a otras religiones. No las hay casi al judaísmo, ni al Holocausto, lo cual no deja de sorprender ya que Beuys se atreve solo a bordear en alguna ocasión.Muchos temas han hecho parte de mi pintura, pero he preferido siempre los aspectos de la síntesis cultural, del dialogo profundamente humano y, al mismo tiempo, cósmico que realiza aquel misterioso hilo de Energía vital, capaz de tener junto el Universo.Un punto de síntesis ha sido la individual “Iconae vitae … Iconae Christi”, que presenté en el 2004 al Osterio Magno de Cefalù (Palermo), donde el Cristo crucificado, visto de espaldas, aparece y desaparece, incesantemente: un punto de vista insólito, una invitación a un cambio. He querido poner Jesucristo en el centro del tema todo humano del dolor, expresión del hombre que sublima su Naturaleza en lo ofrecerse para el otro pero es obligado a sufrir víctima del Otro que rechaza el Amor.Cuando yo era pequeño coleccionaba animales y he tenido siempre mi zoo personal, propio como Joseph Beuys. En la serie titulada “Cuerpos actuales”, que he presentado en Sevilla, el tema portante era el concepto de reencarnación; en la pieza De Joseph Beuys a liebre he intentado recordar la importancia que el artista daba a los animales: dotados de una energía espiritual e superiores al hombre, donde la liebre es también símbolo de reencarnación. (No olvidemos que fundó un partito político para los animales). No había nacido todavía cuando el artista alemán se encerraba tres días en una galería de Nueva York, para convivir con un coyote. Cuando yo tenía ocho años Joseph Beuys abandonaba este planeta; pero ésto ahora no importa, después de haberlo descubierto y estudiado, no es por eso que ahora, en este preciso instante hago referencia al artista alemán. Existe en mí una búsqueda personal de lo espiritual donde figura la imagen de Cristo: es ésta mi droga, que me permite evadirme de un mundo material y provisional.La serie pictórica aquí presentada, sitúa de nuevo en el centro Jesucristo, (existe una memoria y mi primera educación ha sido cristiana) mas no crucificado, sino viviente, el hombre que encarna la Sabiduría y que por eso pertenece a todas las profesiones de fe y a todas las culturas. él aparece meditando, vive el mensaje de Paz de los Budistas, llora en el Muro del Templo con los Hebreos, ha sido representado en el Sol de las antiguas religiones, danza con el ritmo cósmico de los Sufíes, etc. Cuando el Cristo se pone en el centro para danzar y compartir la musicalidad del Cosmo con los Sufíes, el sujeto está dedicado al maestro, Franco Battiato: mi punto de referencia humano y profesional desde siempre, con sus sugerencias musicales tan escuchadas en mis meditaciones. Como pienso se puede notar, muchos aspectos de mi vida y de mi trabajo recuerdan a Franco Battiato, sobretodo en la dimensión espiritual: varias veces, en los momentos más difíciles, he pensado fuertemente “las nubes no pueden aniquilar el sol” y he vuelto a encontrar esperanza en la Vida y confianza en mis objetivos. Además, he intentado hacer tesoro de su patrimonio de mensajes, de aquellos empeñados a nivel social, hasta aquellos mas abiertos a la contaminación entre las Culturas (África y España), hasta su insistido deseo de búsqueda del Divino.Como en “Iconae vitae … Iconae Christi”, la técnica pictórica es barnices industriales sobre aluminio y también y sobretodo, esta exposición quiere ser motivo de abertura, invitación a encontrar un sentido sin ningún tipo de mediación; poco importa la obra material; una búsqueda de nuevas adquisiciones cultural y espirituales, para combatir la mediocridad difundida entorno a nosotros y a menudo imperante.Deseo agradecer a todos lo que han hecho posible este evento, a los visitantes, a mis amigos y también a los enemigos, porque son ellos quienes me dan la verdadera fuerza para seguir. Gracias!
Luca Pantìna
El recorrido artístico de Luca Pantìna está constituido por experiencias y expresiones significativas de su itinerario de búsqueda existencial, que se funda – de manera siempre más completa – sobre el binomio engagement et méditation en même temps. Su atención, en efecto, a las recaídas antropológicas de las reflexiones interiores, al mensaje social de la elevación espiritual se hace, en estos últimos años, la constante de su Obra: es como si Luca lograra desvelar aquella sutil red de conexión que unifica las más distintas espiritualidades y dinámicas interiores de la Dimensión humana, proponiéndola a un hombre contemporáneo distraído y superficial, al fin de pararse a pensar en la historia, a las raíces más íntimas de nuestro ser Humanidad en camino. Un empeño, pues, que el Artista persigue con el prioritario objetivo de experimentar él primero el indispensable cambio a la búsqueda dentro de Sí, a la relación con el otro asumida con verdad y esencialidad, a la elevación para disminuir las falsas alturas de nuestro Yo. Se hace estrada así, otra vez, la imagen Christi, la presencia de Jesús – Hombre, que atraviesa los siclos frecuentando los caminos del mundo, encontrando las esperas y las esperanzas de las humanidad, las muchas direcciones de las búsqueda de Dios: es una provocación fuerte para el cristiano ver a Jesús con los símbolos de las antiguas religiones, que encuentra budistas y jainas, que reza según lo Zen o el Hare Krishna, que llora en el Muro de Jerusalén, que danza con los Sufíes o el pueblo Dogón; pero el Artista sabe coger una profunda Verdad del mensaje de Cristo, es decir que Él es la Vía, la Verdad y la Vida con la cual cada fe, cualquier pensamiento, toda la historia son llamados a confrontarse. Una provocación donde cada cristiano tuviera que contestar rindiéndose disponible a la confrontación con todo lo que es distinto de Sí, con quien busca la Verdad mirando de otras perspectivas, siguiendo otros itinerarios.Luca Pantìna trasfiere estos mensajes, los estilos de sus meditaciones sobre el sentido de la Vida, en paneles de aluminio, trámite barnices, usa lo que puede parecer más distante y frío respeto a la naturaleza profunda de sus pensamientos, respeto a aquellos elementos naturales presentes en otros momentos de su Arte, casi sean recíprocos pendants: pues bien, sus explosiones de colores, los acercamientos, las tonalidades de rojo, de amarillo, de verde animan de calor viviente las grises bases formando imágenes de fuerte sugestión, fruto de una expresión que se confronta dialéctica y constructivamente con el pensamiento post-moderno. Aparecen todavía desde el fondo aquellos signos esotéricos que, en la pintura de Luca, aluden a los nuevos y fugaces lenguajes que nos rodean, sémata complejos de las investigaciones del pintor-hermeneuta.En fin, el descubierto acercamiento al arte musical de Franco Battiato, un punto de referencia que nos acomuna: el creer en una “danza cósmica” que hace sintonía de la diversidad universal, donde pintura y música, poesía y filosofía, fe y razón contribuyen de la misma manera, no es sólo un auspicio del Artista sino un recorrido, interior o más bien compartido, que se quiere testimoniar a quien mira con ojo no distraído; un homenaje a un patrimonio de nuestra Cultura, no sólo, el deseo de una sociedad menos superficial. Después Iconae vitae… Iconae Christi, Luca Pantìna descubre otra vez para nosotros una parte de Sí, de las meditaciones que hace tesoro, y todavía sentimos sensaciones fuertes, que suscitan ideas y nos reenvían a nuestra existencia, a lo que una vez, más veces y quizás nunca hemos pensado preguntar o decir a nuestra alma, a nosotros mismos.
Antonio Franco
Historiador y prof. en lenguas clásicas